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Cuando Marco Polo volvió a Europa después de su viaje a Oriente, en el siglo XIII, llevaba una cantidad de alfombras y tapices que llamaron la atención por la suntuocidad y trabajo que mostraban. Entre estos objetos, algunos tenían un adorno de pasamanería, llamado MAKUK, admirado por su belleza. Este trabajo se reducía a simples nudos, hechos en hilos gruesos de distintos y vistosos colores. Con el tiempo estos trabajos se hicieron en Europa; se trabajaron en hilo fino, brillantes, de un solo color y se usaron para adornar vestidos, ropa blanca, etc. Con esta modificación, MAKUK, pasó a convertirse en encaje y se llamó "frivolité".

El nombre "frivolité" es netamente francés. Aunque en la mayoría de los países se ha adoptado este nombre, en Italia se llamo "occhi" (probablemente por su aspecto de ojos u ojales que presenta) y también "chiachierino".
El "frivolité" es una sucesión de nudos y baguillas que forman círculos y arcos. Cambiando la disposición de estos círculos y arcos, se consiguen distintos dibujos; como lo que varía es el dibujo y no la manera de ejecutar el nudo, que es siempre igual, tenemos la gran ventaja sobre otras labores que el aprendizaje se reduce a SABER HACER EL NUDO y luego tejemos cualquier modelo que se presente.

Otras ventajas son: los útiles necesarios se reducen a una simple y pequeña lanzadera, que no abulta ni hay peligro de clavársela, como el ganchillo o crochet; además, el trabajo no se deshace fácilmente; por lo tanto, en cualquier momento puede interrumpirse y guardarse en el bolsillo; tampoco hace ningún ruido al trabajarse.
Por todas estas razones, resulta un trabajo muy adecuado para personas que tengan que estar largos ratos inactivas, ya sea por su ocupación, salud o viajes largos. Es trabajo ideal para enfermeras, matronas, etc.
¿Conoce usted la frase "la niña que hace "frivolité" no se casa"?

Trataré de explicar el porqué de esta creencia.
Marco Polo junto con los tapices llevó a Europa mujeres que luego vendió como esclavas. En Francia las compraron para comerciar con ellas y se les dio el nombre de frívolas; al tejido que solamente ellas sabían hacer, se le llamo "frivolité". Como consecuencia a toda mujer que hiciera "frivolité" o había sido frívola o había tenido largo contacto con ellas ningún hombre decente aceptaba por esposa.
Esto pudo ocurrir hace muchos años, pero hoy que esta labor ha adquirido tanta popularidad y que se hace en todas partes, en lugar de ser un inconveniente pera casarse, es una habilidad apreciada.